Positos, Diego Rivera y los primeros pasos en los callejones.

En este viaje a Guanajuato, decidimos mantenernos siempre cerca de la sección de la calle Alonso y sus alrededores, siendo mexicanos tenemos una visión de la capital guanajuatense como el estandarte de la independencia nacional que por historia y personajes, sus épocas quedaron marcadas en esta ciudad de túneles y callejones que hasta la fecha hablan por sí solos y que locales como turistas siguen admirando a través de los años. En cada visita nos damos cuenta de que a pesar de ser una ciudad pequeña cuenta con gran acervo histórico, cultural y arquitectónico.

En nuestra primera caminata sobre pocitos fue agradable comenzar con la visita a la casa de Diego Rivera, ahora convertida en un pletórico museo en el que puedes aprecia desde su infancia hasta su maduración artística con piezas que muchos otros museos en el mundo quisieran en sus colecciones. Después de salir con la satisfacción de haber visto las piezas del maestro Rivera el mismo camino de pocitos muestra como el arte ha tomado a Guanajuato como una sede activa de propuestas clásicas y contemporáneas, desde la pintura, la escultura (con la presencia casi surrealista de las esculturas de Eleonora Carrington) y las galerías de grabadores mexicanos que emocionan a todos aquellos turistas que están dispuestos a llevarse un “souvenir” mas especial.

Ambas experiencias en el diario del viajero deberían coronarse con un buen alimento y nos bastaron unos metros para encontrar un lugar donde el arte y la cocina se convierten en una exploración a los ingredientes típicos mexicanos fusionados al estilo del “Mestizo”, restaurante que termina por reunir todo aquello a lo que puede saber esta vuelta por pocitos.

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